48. Esto es perfecto.
Se encontraba nervioso y no era para menos, se había citado con Enzo, Christian se sentía mal por hacerlo pese a lo que pasaba con su hijo y la madre de sus nietos- Pero tenía que hacerlo, tenía que ver a ese hombre que en el pasado había sido especial y que, maldita sea, todavía removía muchas cosas en su interior, las malditas mariposas que parecían incrementarse a medida que se acercaba a la pequeña y solitaria taberna donde esperaría al joven.
El dueño de la taberna conocía a Christian, era