26. Bésame.
Después de que Jareth hubiera hecho evidente su falla en el plan de no hablarle, Claire no tuvo otra opción más que la de responderle para indicarle donde vivía.
Tras un cuarto de hora de indicaciones por fin llegaron a su casa, era demasiado estar encerrada en el mismo lado con él como a un cuarto de hora se le había hecho eterno. El aroma que dejaba en el ambiente, su sonrisa, su maldita voz, todo la tenía ansiosa por salir del maldito coche y despedirse de él hasta él.
— Bueno Jareth supongo