150.Porque lo dudas tanto.
El sonido de alguien llamando a la puerta hizo que Jareth volteara a ver hacia la puerta.
—¡Pase!— exclamó sin soltar a su esposa.
Quien entraba en ese momento era una de las jóvenes de la cocina quien había enviado a dejar un cuenco de fresas, con chocolate derretido y una buena botella de vino espumoso colocado en hielo, junto a un par de copas.
—¿Estás lista para nuestra primera cita bajo la luz de las velas?
Era hermoso para Claire dormir a sus hijos junto a Jareth y estar por fin todos uni