148.No sabe lo agradecido que estoy.
— Gracias — le dijo Enzo al mayordomo, quien le sirvió las dos copas y se retiró para dejarlos seguir hablando de sus cosas.
Bebió un sorbo de su copa y miró al joven frente a él, era una pena porque posiblemente acabaría casado con una joven en el mejor de los casos o huyendo de su casa, tal y como él hizo quince años atrás.
— ¿Cómo llevan tus padres lo de tu homosexualidad?— preguntó directamente — yo me marché de aquí porque quisieron obligarme a casarme con una mujer que obviamente no me at