122. Necesito ayuda.
—Vaya, el padre y el hijo son iguales — Murmuró ella dejándose caer en la cama.
La puerta de su habitación fue tocada, por lo cual ella tuvo que volver a levantarse topándose con una joven de cabello rojizo que le sonrió suavemente.
—La madame te envía esto— la joven apenas y tendría unos 18 años o menos, aun así su mirada ya denotaba malicia.
Eleonor tomó la bandeja que llevaba y le sonrió a la joven, aunque claro, ahora tenía claro de quién es qué debía de cuidarse, en ese lugar.
Esa joven ve