Al ver su extraña reacción, Don Juan llamó a Pablo para saber que le sucedía, pero él solo lo miró con mucho resentimiento y continuó su camino.
—¿Qué habrá sucedido allá adentro? Iré a ver.— Pensaba Don Juan, en tanto recogía unos cuantos litros de leche fresca, para hacer un poco de queso, pero al ver a Doña Tilita saliendo de casa (lanzando la la puerta), decidió sentarse a intentar sacar un poco más, aunque él sabía que las vacas ya estaban secas.
Con las emociones revueltas y a flor de pie