20.
Luego de convencerla de que, al menos, comiera conmigo y bebiera una copa de champán, salimos de la habitación para acompañarla hasta su casa. Nos sentamos juntos el uno al lado del otro y busco su mano para entrelazarla con la mía, capturando así su atención.
Ella me sonríe un poco y, con su mano libre, acaricia mi mejilla antes de darme un beso allí. El carro se detiene al rato y yo suspiro, sin querer que se vaya.
Ella abre la puerta y salimos del carro, ya que quiero acompañarla hasta la en