10.
El día termina y estoy agotado. A pesar de que las batidoras de pedestal nos quitan mucho esfuerzo físico, los movimientos envolventes que requieren algunos postres me han dejado los músculos de los hombros tensos y adoloridos.
Todos están despidiéndose de Federica, quien aún viste el uniforme de la pastelería. Ella les sonríe, pero se nota el cansancio en sus ojos.
Yo abro mi casillero para buscar mi ropa y me quito la filipina sin pudor alguno, dejando al descubierto la parte superior de mi c