342. Aún nos queda un largo camino
Jason
El cuerpo aún vibraba.
Cada fibra, cada músculo, cada latido de mi corazón... solo existían por ella.
No podía pensar en otro lugar donde debería estar.
No podía imaginar otro tacto, otro olor, otra voz... que me calmara.
Solo ella.
Solo allí, dentro de ella. Dándole todo lo que tenía, todo lo que soy.
Cuando el placer explotó, arrastrando todo consigo, apoyé la frente en su hombro.
Jadeante. Roto. Completo.
Solo el sonido de nuestra respiración llenaba el pequeño espacio.
Y entonces... b