299. Nosotros
Kiara
Todavía me resultaba difícil creer lo que acababa de suceder.
Mi cuerpo aún temblaba... ya no por miedo, ni por nerviosismo... sino por una mezcla dulce e intensa de placer, agotamiento y un extraño sentimiento de plenitud.
Él estaba allí, a mi lado, con un brazo relajado alrededor de mi cintura, como si me envolviera aun sin tocarme. Y mi loba... mi loba estaba en paz.
Por primera vez, no había esa inquietud, esa sensación de que todo era una amenaza. Ella se acurrucaba dentro de mí, ronroneando de una manera que nunca había sentido.
Cuando él dijo, con esa voz ronca y satisfecha, "eres perfecta", mi corazón dio un vuelco.
Cerré los ojos, intentando contener la sonrisa tonta que amenazaba con escapar.
Nadie nunca me había visto así. Desnuda, entregada. Mucho menos alguien como él y, aun así, Jason me miraba como si... como si yo fuera su mundo.
Se sentó despacio, deslizando los dedos por mi piel con una caricia que todavía hacía ronronear a mi loba por dentro.
"Voy a buscar un