299. Nosotros
Kiara
Todavía me resultaba difícil creer lo que acababa de suceder.
Mi cuerpo aún temblaba... ya no por miedo, ni por nerviosismo... sino por una mezcla dulce e intensa de placer, agotamiento y un extraño sentimiento de plenitud.
Él estaba allí, a mi lado, con un brazo relajado alrededor de mi cintura, como si me envolviera aun sin tocarme. Y mi loba... mi loba estaba en paz.
Por primera vez, no había esa inquietud, esa sensación de que todo era una amenaza. Ella se acurrucaba dentro de mí, ron