253. Los dolores comienzan
Meses después...
Nuria
Desperté con la sensación de que alguien había puesto un bloque de piedra sobre mi zona lumbar.
En realidad, era solo mi barriga. Inmensa. Redonda. Imposible.
Intenté moverme, pero las almohadas... que antes eran un consuelo, ahora parecían trampas de un campo de guerra. Una bajo las piernas, otra en la espalda, dos impidiéndome girarme. Hasta la sábana parecía cómplice de mi prisión.
"Stefanos...", murmuré, con la voz arrastrada por la madrugada.
Ninguna respuesta.
Claro