126. Maldita vulnerabilidad
Rylan
Mierda.
Apoyé la cabeza en la almohada de la camilla, respirando hondo. Mis músculos todavía dolían, el hombro me ardía, pero no era eso lo que me molestaba.
Era ella.
Esa maldita chica de 18 años que tenía la osadía de meterse donde no debía.
La osadía de querer enfrentarme. De creer que me conocía mejor de lo que yo mismo me conocía.
Cerré los ojos por un segundo. Solo uno. Pero todo lo que vi fue su rostro… rojo, jadeando, los ojos muy abiertos cuando bromeé con la idea de besarla. ¿Y