12. Un banquete para Boreal
Nuria
Las palabras de Stefanos me golpearon como una lámina fría.
"Serán enviadas de vuelta a sus manadas de origen."
¿De vuelta?
¿De vuelta a dónde?
No había un hogar esperándome. No había nada más.
Mi familia estaba muerta.
Mi manada había sido quemada.
No tenía un lugar al que regresar.
Y aun así, él hablaba con esa maldita arrogancia, como si nos estuviera ofreciendo un regalo. Como si me estuviera dando una opción.
El nudo en mi garganta amenazaba con asfixiarme. Pero no lloraría. No allí.