Laila Carter
—te prometo que haré todo lo que está a mi alcance para ayudar, si eso asegura que nuestro hijo y yo estaremos bien— El asintió.
Me sonrió.
Quitó su mano de mi vientre y la colocó en mi rostro la acarició suavemente no pude evitar cerrar los ojos y disfrutar de aquella caricia, se sentía también tan diferente a cualquier otra caricia que hubiese recibido en mi vida.
Basta bebé.
Tu papá y yo solo estamos juntos por ti porque vas a necesitar unos padres que estén siempre pendient