Alaya Montenegro.
El ruido de la puerta me hizo abrir los ojos.
Claudia entraba con una pequeña bandeja, en ella traía cereal, me senté, ella me sonrió.
— El Señor me permitió venir a traerle esto Señora, dijo que no le vendría mal comer así que le traje algo ligero no sabía si tenía hambre — Le sonreí.
— Muchas gracias por el detalle
Lo coloco en mis piernas
— También quería avisarle que el Señor Jesús llamo, dijo que vendría en una hora para hablar con usted — Asentí.
Claudia se retiró