Durante las semanas siguientes Andrew se volvió loco buscándome.
Llamó a cada una de mis amistades y nadie supo darle razón.
Probó desde celulares ajenos y descubrió que el mío seguía apagado: para dejarlo atrás, yo había cortado todos los contactos.
Se dejó caer en la depresión; solo conseguía dormir con varios tragos encima.
Selena quiso aprovechar el vacío y se mostraba “preocupada”, pero Andrew la apartaba una y otra vez.
Terminó por odiarla: de no ser por ella, me habría casado con él hace