La tensión con nuestros hijos seguía. César, con su actitud de omnipotente, miraba a sus hijos.
—Papi, ¿por qué nos castigarás a nosotros?, solo brindamos protección, techo y comida a nuestros primos. Tú nos inculcas que siempre debemos de ayudar a la familia y a los verdaderos amigos.
—Por lo mismo hijo. Si son tan amigos para secundar tal fechoría, lo serán para soportar un castigo en común. Solo te pido el cumplirlo en todo, y siendo uno de los mejores sin descuidar el colegio, ahora en vaca