Antonio busco aprovechar esos sutiles momentos donde nadie los veía, para robarle algunos besos a su amada esposa, quien se notaba divertida por esos besos y siempre buscaba correspondérselos.
- Sabes mi amor – susurro Antonio, mientras abrazaba y pegaba a su amada a su cuerpo.
- ¿Dime? – pregunto Helena con una sonrisa en sus labios dejándose hacer.
- Me pregunto si Sara quiere dormir hoy con los cachorros – dijo empleando un tono coqueto en su voz.
- Creo que si – dijo divertida Helena, deján