Lyssa sollozó. —Estoy... dioses, estoy tan jodidamente cerca... por favor, por favor, llénenme, lo necesito, lo necesito tanto...
Ezryn se inclinó hacia adelante, con la boca en su oreja y una voz que era puro veneno envuelto en terciopelo. —Tomarás nuestra semilla en ambos orificios como la pequeña y sagrada vasija de semen en la que te has convertido. Y suplicarás por más. Incluso cuando tu sexo esté goteando y tu trasero se esté filtrando, seguirás queriendo más.
—Lo quiero —jadeó ella—. Jod