Se introduce más fuerte en mí. Siento que el placer me invade y luego explota con fuerza dentro de mí, haciendo que mis músculos se tensen mientras grito. Gruñe mientras se corre dentro de mí. Las lágrimas resbalan por mi rostro y, cuando me mira, sus ojos también se llenan de lágrimas.
—Ya no vas a cogerme más, ¿verdad? —pregunta en voz baja.
—No —le dije—. Me voy a vivir con Jason. Él parece sorprendido.
—¿Cuándo?—
—Mañana —le digo—. Bueno, sus padres no le dejan vivir con una chica en su cas