—Sí, grandes fuegos artificiales —dice en voz baja—. Sí…
Gimo cuando siento que mi coño empieza a apretarse alrededor de su mano. Me masajea con más fuerza. Jadeo con fuerza mientras el placer aumenta. De repente, estalla dentro de mí.
Grito mientras me quema. La leche brota de mis tetas y cae sobre su pecho.
—¡Sí! —dice riéndose. Luego me levanta rápidamente y me vuelve a colocar sobre su pene, deslizándose directamente dentro de mi coño resbaladizo. Jadeo y tiemblo mientras otro orgasmo me in