El día fue perfecto para Sofía y Mateo. Pasearon por las calles, entre risas y charlas que fluían con naturalidad. Ambos parecían disfrutar de la compañía del otro sin que nada interrumpiera el momento. Al pasar por una heladería, Mateo la sorprendió invitándola a un helado. Mientras caminaban por el parque, el sol empezaba a descender lentamente, cubriendo la ciudad con tonos cálidos del atardecer.
Finalmente, en un rincón tranquilo del parque, Mateo tomó valor. Sofía lo observaba con una mezc