Mateo se quedó en silencio, observando el suelo de la habitación de Luciana mientras su mente buscaba las palabras correctas. No quería lastimarla, pero tampoco podía mentirle. Sabía que lo que iba a decirle iba a ser doloroso, y por un instante pensó que quizás sería mejor no decir nada. Sin embargo, la verdad pesaba demasiado.
- Luciana… -comenzó en voz baja, levantando la mirada para encontrarse con los ojos aún húmedos de su amiga. - Tú eres muy importante para mí, lo sabes. Hemos compartid