Capítulo 16: Tú...
Observo por la mirilla de la puerta de mi departamento y lo que veo me deja congelada. Me miro a mí misma todavía en toalla y dudo en si abrirle o no, ya que no me encuentro en condiciones de atenderlo así, ¡No estoy vestida! ¡Mierda! ¿Qué hace aquí?
Me asomo a la mirilla de nuevo y veo que está impaciente y con su cabello alborotado, pero no tiene puesta la misma ropa de ayer. Se pasa la mano constantemente por la nuca y luego revuelve su cabello nervioso.
Entonces, decido hablarle, o más