—Lamento que tengamos que irnos ya —dijo mirando a sus padres—. Estamos muy cansados por el viaje y necesitamos descansar.
—Por supuesto —se apresuró a decir Leonor—. Pediré que preparen tu habitación y la de los invitados.
Virginia se quedó inmóvil.
No había pensado en pasar la noche bajo el techo de sus futuros suegros.
Mucho menos había pensado en dormir en una habitación separada de Maverick.
La idea la tomó completamente por sorpresa.
De repente, deseó salir de aquella casa incluso más ráp