Sofía entró a la oficina de Margaret con el rostro visiblemente preocupado. Tenía algo importante que comunicarle, pero antes de que pudiera articular palabra, la puerta se abrió bruscamente. Emily, con su actitud rebelde, caprichosa y altanera, irrumpió en el lugar con la arrogancia que la caracterizaba. Sofía, sorprendida por la irrupción, miró a Margaret pidiendo disculpas con la mirada.
Margaret solo le guiñó el ojo a Sofía, tranquilizándola.
— Te dije que no debías anunciarme, es mi herman