72 - Valeria humillada.
Valeria se quedó perpleja ante la repentina partida de Armando. Su rechazo la había tomado por sorpresa, ya que estaba acostumbrada a que los hombres cayeran rendidos a sus pies.
— ¿Cómo se atreve a ignorarme de esa manera? — pensó Valeria, sintiendo cómo la ira se apoderaba de ella.
Decidida a no darse por vencida, Valeria apuró el paso y alcanzó a Armando justo cuando este se disponía a bajar los escalones del salón.
— ¡Espera, señor Armando! — exclamó Valeria, colocándose frente a él —. ¿Cree