50 - No fue un accidente.
Una tarde soleada, Emiliano y Margaret se encontraban en la sala de su hogar, disfrutando de un momento tranquilo mientras organizaban los detalles de su próxima boda. Emiliano, con una seriedad muy común en él, miró a la mujer con la que contraría matrimonio.
— Margaret, creo que es hora de que vayas a ver tu vestido de novia. Quiero que luzcas espectacular en nuestro gran día.
Margaret sonrió y, con un brillo travieso en sus ojos.
— Tengo un vestido blanco que puedo usar para el civil. Creo q