Más tarde, el Alfa Angelo había salido a tomar un poco de aire, últimamente se sentía incómodo, malhumorado, cómo si algo o alguien le faltara, esa sensación jamás la había sentido y era jodido, muy jodido
De tanto dar vueltas por ahí, de pronto su lobo Legoshi, reaccionó ante un delicioso aroma que lo llamaba, Angelo, siguió el aroma excitado, éste lo condujo a la hermosa osa Cecil, ella dormía sobre las flores, parecía una bella hada, su belleza era extraordinaria
Cecil se había quedado dormi