Días después, Keila recibió una visita, Fernando estaba de pie en su oficina con un gran ramo de rosas. Ella sonrió. “Pasa”.
Le entregó rosas y besó su mejilla, Keila sintió calor en su corazón, le encantaba estar con él, sus detalles sus mensajes y llamadas era increíble y poco a poco se estaba enamorando.
Fernando observó todos los papeles. “¿Estás ocupada?”.
Ella negó sonriendo. Estoy por terminar, no te preocupes, además es algo que ya no tiene mucho sentido”:
Fernando preguntó qué era