Sin darse cuenta David la observaba desde lejos, había llegado al pasillo hace unos minutos y presenció todo, conocía bien a Gloria y sabía lo que la ponía triste, avanzó hasta ella. “Gloria”.
Ella regresó a sus cinco sentidos al escuchar la voz de David y giró para verlo.
David avanzó hasta ella con una mirada suplicante. “¿Podemos hablar?”.
Ella observó al hombre por un momento. “No tenemos de qué hablar”. Dicho esto, caminó a un lado dejándolo de pie solo, David bajó un poco su cabeza, le