Capítulo 35: La niña de la foto.
Giorgio se acercó y tomó sus manos con delicadeza, entrelazando los dedos.
—No te preocupes —dijo con voz firme—. Esta noche tu reputación saldrá enaltecida, nada la tocará. Y aunque aún no he convencido a los Ricciardi, espero que después de esta fiesta vean lo "serio" que va esto y se rindan.
Fiorina frunció el ceño con inquietud, tragando saliva.
Él soltó sus manos y agregó con una sonrisa ladeada.
—Ahora solo tienes que preocuparte por fingir ser la esposa perfecta que contraté y pago.