Capítulo 35: La niña de la foto.
Giorgio se acercó y tomó sus manos con delicadeza, entrelazando los dedos.
—No te preocupes —dijo con voz firme—. Esta noche tu reputación saldrá enaltecida, nada la tocará. Y aunque aún no he convencido a los Ricciardi, espero que después de esta fiesta vean lo "serio" que va esto y se rindan.
Fiorina frunció el ceño con inquietud, tragando saliva.
Él soltó sus manos y agregó con una sonrisa ladeada.
—Ahora solo tienes que preocuparte por fingir ser la esposa perfecta que contraté y pago. Creo que lo harás muy bien.
Ella elevó el mentón, segura.
—Claro que sí. Haré bien mi trabajo y no me equivoco.
Giorgio se dirigió hacia la puerta.
—Iré primero a saludar a mis padres —dijo con voz calmada—. Después te llamaré. Por ahora, ponte cómoda o puedes ir a explorar la casa.
Tap~ Tap~
Él avanzó unos pasos y después se detuvo un instante. Volviendo a ver hacia esa diseñadora.
—Mi hermano menor, Marcelo, está aquí. Pediré que te acompañe, pero debes tener cuidado con él.
Fiorina