Capítulo 122: Lo amo como Fiorina.
Giorgio ya se dirigía a la cocina.
Ahí, el sonido del agua llenando la tetera rompió el silencio del departamento, un murmullo constante que resultó extrañamente tranquilizador.
Fiorina lo observaba desde el sofá sin que él lo notara.
Ahí, en su cocina, ese hombre se veía distinto. Menos CEO, menos autoridad. Más humano.
Unos minutos después, él regresó con la taza humeante entre las manos y se la extendió.
—Toma.
Ella la tomó con ambas manos. El calor se le coló de inmediato en los de