78. NO TE HAGAS ILUSIONES CON MI HIJO
TRINITY
Me gustaba también su lado tierno y meloso.
Sacó su miembro semierecto de mi interior palpitante y satisfecho.
—Vamos a la ducha a limpiarnos, mañana hablaremos de todo lo que quieras, Trinity Miller —su voz magnética me susurró y asentí suspirando.
¿De qué vamos a hablar después de haberme tomado así tan apasionado?
Devorando mi cuerpo y mi cordura. Eso no se vale.
Este soborno es demasiado suculento para lo “debilita” que soy frente a su seducción, Sr. Langford.
*****
MADRE DE NATH