218. CRIADERO DE SIRENAS
NATHAN
—Esa es mi cachorra, mira qué linda te ves cuando haces caso —le acaricié la cabeza, observando con ternura esa sonrisa orgullosa en su rostro.
Esta niña me iba a sacar más de una cana.
Al final, acampamos en la orilla. Las llamas del fuego se elevaban, dándonos calidez y algo de esperanza.
Comimos los enlatados que trajimos, prácticos y rápidos.
Scarlett dentro de la tienda para protegerla de los insectos a pesar del repelente.
—Nenita, quédate aquí, vamos a arreglar la nave —la miré ab