CAPÍTULO 36

Liesel comenzó a sentir un poco de nervios cuando el hombre en cuestión le dedicó una sonrisa que no tenía nada de amigable, sino todo lo contrario. Se le ocurrió usar el celular y lo busco dentro de su bolso, «Maldito aparato, siempre estaba perdido dentro de su cartera cuando más lo necesitaba.»

El hombre, soltó una risa maliciosa una vez más, era el rictus de alguien que se sabe que saldrá vencedor d

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