Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl cuerpo de Derek era presa de un hambre que lo embargaba, un hambre que solo ella podía saciar. Los músculos de su espalda eran duros como una roca bajo sus palmas cuando extendió las manos y se deleitó con aquella desmedida belleza masculina.
Derek no tocaba su carne descubierta, tan solo miraba sus pechos con un hambre que rayaba en la locura. Y ella fue hasta él, deseaba tocarlo y ser acariciada. Así que llevo sus labios hasta los suyos pa







