Mundo de ficçãoIniciar sessãoLiesel quiso girar la cabeza hacia otro lado, pero él la obligó a mirarlo a la cara, mientras utilizaba una tira de tela para limpiarle la sangre.
—No está tan mal —murmuro.
Las mejillas de Liesel están de un dulce color rosado.
—No puedo hacer eso —respondió Liesel, regresando a la conversación que acababa de sostener con él.
La reacción de ella era de una normalidad absoluta, lo







