CAPÍTULO 142

El informante se dirigió a su encuentro en un cobertizo abandonado fuera de un puerto deportivo privado con pasos constantes. Tal vez, otros hombres podrían haber tenido preocupaciones acerca de llegar a una zona aislada para satisfacer a los individuos que ya habían demostrado su voluntad y capacidad para matar, pero él era un vendedor de información, y uno muy bueno. Ese era su oficio, y la gente le pagaba muy bien por ello. Los clientes rara vez quer&iacu

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