Derek llegó cuando aún no despuntaba el alba, Liesel estaba dormida sobre su cama y vestida con una bata de seda en color negro; el departamento se había impregnado con su aroma, sin saberlo ella había marcado su territorio. La noche anterior le había llamado para decirle que lo lamentaba pero que no lograría llegar a tiempo, pero que se lo compensaría con creces. Con esa promesa que no podía dejar de cumplir se fue directo a la regadera, necesitaba quitarse el peso de la noche anterior para am