Ioana finalmente llega a su casa, su mente aun procesando los eventos de las últimas horas. Al estacionar el auto de su hermano en el camino de entrada, nota inmediatamente el auto de su padre estacionado frente a la casa. Su corazón late más rápido, la mezcla de ira e incredulidad al ver que Xavier se atrevió a ir hasta allí.
—Tiene que ser un maldito chiste —murmura entre dientes, saliendo del auto y cerrando la puerta con más fuerza de la necesaria. Definitivamente, si Emil estuviera allí, pe