Su expresión cambió a uno de sorpresa y su mirada se oscureció. Trago en seco cuando a paso veloz llega a mi y me sujeta con brusquedad del brazo, me quejo en enseguida.
—¿Quién eres?—Su voz sale con intriga—¿Y como sabes mi nombre?
No lo sabia, mis labios por voluntad propia pronunciaron aquel nombre.
¿Me creerá?
—Y-yo…—Estoy realmente asustada mi mano no deja de sangrar y ahora este hombre peligroso frente a mi, me sujeta con fuerza y con su mirada exige una repuesta, cual no tengo—Me estas