Melissa mordió sus labios para reprimir sus gemidos y cerró los ojos para tratar de calmar su deseo desenfrenado de dejarse llevar, pero esta era su arma contra el mafioso y la usará para obtener lo que merece y lo que necesita.
Entonces, ella le dio un casto beso en los labios y se levantó rápidamente. Ella se abotonaba la camisa, mientras se disculpaba con él.
—Lo siento mucho. Vicent Demetrio Mancini Santoro, pero hasta que no decida con cuál de los dos me quedaré, no habrá noche de pasión.