Vicent ignoró al tonto de su hermano y regresó a la habitación. Fabiano sin remedio lo siguió, pero seguía llevando al niño lejos de su cuerpo.
Fabiano aceleró el paso y alcanzó a su hermano.
—Vicent. Vamos a llamar a la niñera. Somos dos Magnates millonarios, dos temidos mafiosos. No tenemos que andar llenos de popo.—le dijo Fabiano, pero Vicent negó con la cabeza.
—No, no quedaré como un inútil ante Melissa, mi primera noche con ellos. Así que cállate y ayúdame idiota. En