Más tarde...
Gabriel se paró frente a su dormitorio y miró la hora. Aún no había bajado.
Esa misma mañana había venido a decirle que esa noche saldría con él. Le había comprado un vestido de Chanel, unos zapatos a juego y un bolso de la misma marca.
Ella le había argumentado que era muy caro y que no se lo iba a llevar, pero él le había dicho que no había a quién regalárselo, y que si no le gustaba, podía tirarlos. Fue entonces cuando los aceptó a regañadientes.
Llegó a las seis de la tarde y e