Al día siguiente ambos despertaron con una sonrisa en los labios, Anabella miro al hombre que tenía al lado con un brazo como una garra en su cintura, ella se quedó mirando con incredulidad, el hombre al parecer era un poco posesivo, pero se sentía protegida.
Buenos días — le dijo ella al hombre que iba abriendo poco a poco los ojos — por fin has despertado — Jean Carlo le regreso la sonrisa con amor — tengo hambre, ¿podemos ir desayunar?, bueno antes me tengo que bañar — la mujer se intentó p