98| Tomar la decisión.
— Entonces, ¿es cierto? Ella no es tu verdadera luna — , preguntó Analía a Salem mientras estaban todos reunidos en la mesa principal de la casa de Alexander. Johana había servido té y había una Brika del tamaño de una cabeza en el centro de la mesa.
— Sí, es verdad. Ella no es mi luna destinada. Seguramente, con artimañas y trucos, la gente del bosque hizo que la luna brillara de esa forma, que se sintiera magia en el ambiente. Pero no es más que otro contrato de vida o muerte, o como ellos