86| Un peligro real.
Analía tomó a Vladimir con fuerza por el cuello y lo sacudió. La tela que le habían puesto para cubrir su desnudez casi se cae de su torso.
— ¡Mientes! — le gritó ella con rabia — ¡Mientes! Es imposible. ¿Cómo el Rey Cuervo va a ser el padre de Salem?
Pero el Maiasaura miró la pared tras ella, como desmoronado.
— No puede mentir — dijo Bastian — El poder de las estrellas es precisamente para esto, para que nadie sea capaz de decir mentiras.
— Pero eso es imposible — replicó Analía.
El transf