41| La amenaza.
Cuando Analía entró en la habitación que compartía con Salem, lo hizo estrepitosamente. Abrió la puerta con fuerza, y el sonido de sus pies descalzos alertó al Alfa antes de que ella llegara con él. Cuando lo hizo, el hombre se había erguido sobre la cama y sostenía los puños firmes frente a ella.
— ¿Quién es? — preguntó alterado. Luego, cuando percibió el aroma de Analía, se calmó — . ¿Por qué entras así, de esa manera? Me despertaste — dijo, acostándose en la cama nuevamente y abrazando con