Sasha permaneció imperturbable. Era un Rey Cuervo delgado y alto, con el cabello corto hasta los hombros. Luego, se rio observando la palidez en el rostro de los tres que tenía enfrente.
— Eso ya no funcionará, querida — le dijo a Analía — . Ahora, los Reyes Cuervos somos inmortales.
Franco tenía razón: el pasillo era lo suficientemente estrecho como para que el Rey Cuervo no pudiera utilizar bien sus alas. De todas formas, las batió incómodamente dentro del lugar, y la ráfaga de aire los lanz